Mi visa con chat pgt.
Por más de una década me he dedicado a la asesoría migratoria, con gran énfasis en visados de turismo, estudio, trabajo y reagrupaciones familiares y todavía, al sol de hoy, sigo aprendiendo, sigo reconfigurando conceptos, actualizando el software del razonamiento para ir de la mano con el dinamismo que muestran los procesos migratorios conforme a las regulaciones sustantivas y adjetivas a los cuales están sometidos.
Ese proceso constante de aprendizaje y actualización forma parte de la coherencia con la cual un asesor presta su servicio, de la mano con la realidad del cliente, que más que buscar hacer un trámite, necesita de alguien que le explique y le acompañe en un proceso que forma parte de un plan de vida, así el plan sea de 15, 30, 90 días o para toda la vida.
Obviamente dentro de esta relación entre el conocimiento del asesor y la realidad del cliente, entra un elemento importante, las herramientas tecnológicas y digitales.
Es impensable hacer un formulario de solicitud de visa para Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido, etc, a mano; o presentarse a una cita para datos biométricos sin cita previa, o pedir una visa de residencia en el aeropuerto de destino.
En los procesos de visados existe un altísimo contenido de humanidad, que se manifiesta desde la necesidad del solicitante de visado hasta el funcionario consular o migratorio que analiza la solicitud de visado, independientemente de lo digitalizado que sea el proceso.
Por tal razón, debemos tener claro el alcance y funcionalidad real de estas herramientas, haciendo una escala obligatoria en la inteligencia artificial, en lo adelante IA.
La IA sin duda está revolucionando muchos procesos dentro de miles de oficios y profesiones, unos más mecánicos y repetitivos, otros más físicos y de precisión y algunos procesos intelectuales, pero todo ello sin el poder humano del razonamiento, que en definitiva es lo que le permite a la IA obtener la información y realizar conclusiones genéricas con cierto matiz de personalización.
Básicamente, la IA puede proporcionar y filtrar información conforme a instrucciones y parámetros predeterminados, pero el criterio, la experiencia y la capacidad de analizar ampliamente el perfil de un solicitante de visado, pertenecen exclusivamente al asesor, al ser humano.
Conforme a lo anterior, la IA puede fácilmente proporcionar una lista de documentos o requisitos para un visado determinado, pero solo un profesional puede analizar, reducir o ampliar la misma lista, así como la forma de presentar tales documentos, conforme al perfil de solicitante, de manera coherente y veraz.
Recientemente leí una noticia en la cual una pareja española viajó sin visa a Puerto Rico y les negaron la entrada. El argumento expresado por los viajeros fue que la IA les indicó que los ciudadanos españoles no requerían visa para ingresar a Puerto Rico. Ahora bien, la IA les respondió correctamente, pues los ciudadanos españoles no requieren visa para ingresar a Puerto Rico, que es un territorio bajo soberanía de los Estados Unidos, pero no es uno de los 50 estados; pero la IA no les informó que, si bien no requerían una visa, sí requerían tramitar una ESTA, que es el permiso electrónico de viaje que requieren aquellos ciudadanos con nacionalidades exentas de un visado estampado en el pasaporte para ingresar a Estados Unidos.
Claro que la IA es una herramienta útil para obtener una información primaria, organizar documentos y resolver interrogantes básicas. Sin embargo, utilizar IA como fuente veraz para realizar un proceso de visado puede ser un error que origine consecuencias negativas.
Como sabemos, cada país tiene su propia legislación migratoria que define procesos, condiciones y documentación, no se trata simplemente de completar formularios y hacer un “Click”. A esto le sumamos, que son procesos dinámicos, pueden cambiar o ser modificados en cualquier momento. Una respuesta generada por una IA puede ser correcta en términos generales, pero no necesariamente estará adaptada al perfil específico del solicitante ni a la normativa vigente en el momento de presentar la solicitud.
La IA puede dar orientación básica pero no conoce todos lo antecedentes o el perfil de solicitante y tampoco puede hacer valoraciones subjetivas conforme a criterios que sólo la experiencia humana puede evaluar.
De lo anterior se revela un aspecto muy importante y es lo relacionado con la información personal, pues sí se le facilita a la IA todos nuestros antecedentes, así como la información referente a nuestro documento de viajes, información familiar, laboral, bancaria, bienes, etc., estaríamos compartiendo información sensible sin conocer y verificar las políticas de privacidad y confidencialidad de datos.
Desde mi experiencia, me gusta la IA como herramienta de apoyo en los procesos de mis asesorados, para organizar mi gestión, preparar cuestionarios conforme al perfil de un cliente determinado; pero un proceso migratorio tiene como pilar esencial la legislación del país de destino, fuentes oficiales y, obviamente mi evaluación como profesional especializado.
En definitiva, un proceso de visado implica una inversión de dinero, tiempo y oportunidad, y tomar decisiones conforme a una respuesta de la IA puede ser mucho más costoso que recibir una asesoría personalizada, es decir, la IA se puede utilizar como herramienta de apoyo no como un sustituto de una asesoría migratoria profesional.
Escrito por: Julio César Alonzo.
Dirección y servicio: Alavia Ec - Co

